La Guerrera del agua

Foto1
Roser Tarragó, waterpolista: “H
ace un año y tres meses no me atrevía ni a soñar que estaría con la selección en los JJOO”

Por Ulrich Álvarez y Ricard Cardona //

“¿Qué somos? ¡Guerreras! ¿Qué vamos a hacer? ¡Ganar, ganar y ganar!”. Una solitaria voz es la que pregunta. Once, extasiadas, las que responden. Es el grito de las guerreras del agua. Guerreras acuáticas. Luchadoras. Ganadoras. Y entre esas voces se encuentra la de Roser Tarragó Aymerich (Mataró, 1993). Una jugadora de apenas veinte años que ya ha ganado importantes títulos, individuales y colectivos, en la piscina y en la vida. Pero su voraz espíritu le impide conformarse. “Nadie tiene un tope, el tope lo pones tú. Cuando dices que tienes uno seguro que de allí no pasarás”, dice asertivamente. Ésta es una de las primeras reflexiones que nos concede. Directa, sincera e insaciable. El ejemplo de esta mataronina refleja el de todo un grupo de jugadoras, ese hambre de más y más. Quizás sea eso lo que les hace diferentes al resto. Quizás eso hace de Roser una jugadora especial.

El waterpolo, su deporte, tiene muchas veces tintes de guerra donde cada jugadora libra su propia batalla. No hay más que ver la lucha encarnizada que tiene cualquier boya en un partido frente a su marcadora. O echarle un ojo a la cámara subacuática y comprobar la dureza con la que se emplea cada waterpolista en un partido. Sin medias tintas. O hundes o te hunden. Y ante esta lid qué mejor que estar acompañada de otras once guerreras que se dejarían la cara por ti, por el equipo. Ese es el grupo que ha formado Miki Oca en esta selección que tan buenos resultados está dando, y del que Roser es parte importante. Ahora, fuera de la piscina por unas horas, puede darnos su impresión sobre este momento que está viviendo. Y, a pesar de hablar desde el bar de su club, su hábitat siempre está presente. Por la ventana se ve la piscina, también se ve el mar. Agua, siempre agua.

A semanas de comenzar el Mundial, ¿cómo os encontráis tanto física como mentalmente?

Ahora nos están cargando mucho, estamos haciendo muchas pesas y en el agua circuitos de fuerza con cinturón. Pero bien, de momento bastante bien. Nosotras tenemos claro lo que debemos hacer, lo que debemos mejorar. Estamos probando cosas nuevas, mejorando lo que ya teníamos, y estamos todas muy emocionadas porque el Mundial sea aquí, en Barcelona. Es algo muy importante para nosotras. Estamos muy motivadas.

¿Cómo crees que llegan los equipos a este Mundial?

Estados Unidos, es el favorito. Pero todo depende de cómo vengan los demás equipos, porque como se ha acabado el ciclo olímpico anterior y comienza uno nuevo muchos pueden haber cambiado el conjunto. Nosotras no lo hemos hecho porque además de tener el Mundial aquí en casa somos bastante jóvenes. Pero la mayoría no sabemos ni como vendrán. Sólo hemos jugado con Grecia y prácticamente eran otro equipo.
Y en cuanto al nivel que hemos podido ver, China por ejemplo lo hizo muy bien en la Super Liga Mundial. Todos tenemos más o menos el mismo nivel, depende de quién esté mejor en cada momento.

foto3

Vosotras venís de hacer plata en JJOO 2012. Anteriormente habíais ganado el Preolímpico en Trieste y el Mundial junior de 2011 en Triste también. ¿Dónde crees que está el tope de esta generación?

Yo creo que nadie tiene un tope, el tope lo pones tú. Cuando dices que tienes uno seguro que de allí no pasarás. Cada año todo es diferente. Todos los equipos, todas las personas, todos cambiamos alguna cosa y tenemos que ir mirando año a año.

En esta selección sois muy jóvenes, la capitana Jenni Pareja con 28 años es la más veterana, pero el bloque lo formáis las que ganasteis el Mundial Junior. Hay mucho futuro…

Claro, piensa que en cuatro años cambiaremos muy poco, sólo si se marcha alguien pero podemos llevar perfectamente el mismo equipo a Río. Como mucho, tres o cuatro cambios por obligación, porque llega un momento en el que alguna jugadora pensará si le compensa más jugar a waterpolo, donde hemos dejado de cobrar y casi no te da beneficio, o comenzar a vivir otra vida. A pesar de ello como mucho habrá cuatro cambios, que  son muy pocos.

 El Sabadell campeón de Europa, el nivel de la selección es muy fuerte… ¿Cuál crees que es el motivo por el que nuestro waterpolo femenino está en este momento tan dulce? ¿Es el trabajo en la cantera quizás?

Se está trabajando muy bien en todos los clubs. En todos los sitios ha subido el nivel del waterpolo femenino pero no sé si tiene que ver una cosa con la otra. La federación apoya mucho pero ahora la española ya no tiene dinero. Coincide que nos dejan de pagar y somos campeonas olímpicas. Es más la motivación personal como por ejemplo, aunque a mí no me ha pasado, la de alguna chica de la selección como Jennifer Pareja que se había quedado cuatro veces sin poder ir a unos Juegos Olímpicos. Si a esto le unes las ganas de comerte el mundo que tenemos las jóvenes se forma la combinación que ha dado estos resultados.

Decías antes que Estados Unidos son el rival a batir. Pero a vosotras, subcampeonas olímpicas, también os tendrán ganas. Háblanos de Londres. ¿Cómo llegasteis, fuisteis ganando y os plantasteis en la final?

En realidad todo empezó en la Kirishi Cup. Hasta entonces ni nos lo creíamos, por decirlo de alguna manera. Es en esta competición donde nosotras comenzamos a ganar partidos, el ambiente era diferente. No es que no nos llevásemos bien hasta ese momento, pero fue donde cada uno encontró su lugar y la motivación se respiraba en el ambiente. Después hicimos unos stages en diferentes países: uno en Canadá y otro en Hungría. Salimos muy reforzadas de ellos, donde no sé si ganamos todos los partidos que hacíamos, pero dimos muy buen nivel en todos. Luego llegó el preolímpico donde lo ganamos todo y en ese momento nos creímos que podíamos hacer algo en los Juegos Olímpicos. Ya en Londres hicimos un partidazo frente a China en el primer encuentro y aquí una vez coges carrerilla vas por inercia casi.

“Cuando tú estás satisfecho con lo que has conseguido en ese momento difícilmente conseguirás algo más”

foto5

Tras una espectacular y emocionante semifinal frente a Hungría os plantáis en la final contra los Estados Unidos. ¿Qué crees que pasó contra las norteamericanas?

Yo creo que pecamos de inexperiencia en las finales. Yo ya había jugado alguna pero había muchas que hacía cuatro años de la última. Quizás el haber llegado y creer que ya estaba, el darnos por contentas con haber entrado en la final, nos pasó factura. Cuando tú estás satisfecho con lo que has conseguido en ese momento difícilmente conseguirás algo más. Eso y que Estados Unidos llevaba de cuatro ediciones cuatro medallas y nunca había ganado el oro. Ellas llevaban muchas más finales perdidas que nosotras. Creo que eso es lo que marcó la diferencia.

Pero a pesar de no haber conseguido ese oro hicísteis historia. Seguro que esos momentos vividos fueron muy intensos y especiales, como el de la ceremonia de inauguración.

La ceremonia fue una pasada. Nosotras, lo hablaba con Anna Espar, pensábamos eso pero no éramos conscientes en sí de lo que significa estar allí. De eso te darás cuenta años después, lo teníamos como algo que fuese normal. Aunque también te digo que para mí fue mejor cuando nos invitaron al Camp Nou y nos recibieron en el centro del campo que estar allí en la ceremonia. Es muy grande, muy amplio y con unas luces que desde casa no se ven y que te impiden ver nada de lo que tienes a tu alrededor. Por culpa de los focos no se veía nada, parecía que los asientos estuviesen vacíos. Tampoco vimos nada del montaje. Sin embargo en el Camp Nou podías ver a toda la gente, todo el mundo llenando el estadio. A mí me impresionó mucho más. Pero igualmente fue una pasada por los deportistas con los que lo compartes.

Una de las cosas que más me llamó la atención fue que en la villa olímpica hay muy buen rollo. Veías a deportistas importantes, les pedías una foto y se interesaban por ti. Te preguntaban el deporte que hacías y luego de los partidos se interesaban por cómo había ido. Mucho compañerismo, un gran ambiente. No pensaba que eso pudiese pasar.

Ahora hablemos un poco de ti. Roser, ¿por qué el waterpolo?

Mi hermano hacía natación aquí, en el C.N. Mataró, de pequeño. Yo hice las pruebas pero no me cogieron e hice unos cursos. En un momento mi hermano decidió cambiarse al waterpolo y yo le seguí. También mi hermana lo practicaba así que no tenía dudas.

Dices que no tienes ningún tope en este deporte, ¿qué querrías llegar a conseguir de aquí a cinco o diez años? 

No pienso tan lejos, de verdad. Porque además hace poco me dijeron: Tú si se hacen los juegos en Madrid llegas. Y pensé, ¿llegar a los juegos de Madrid? ¡Pero si quedan ocho años! No sé, me cuesta pensar tan lejos. Llevo muchos años con este deporte y llevaría veinte en el 2020. Es mucho, aunque no te descarto que de aquí a ocho años siga jugando, pero no pienso tan lejos.

foto2

Subcampeonato olímpico, Mundial junior, MVP de la liga y máxima goleadora… ¿Qué te motiva ahora que lo tienes todo?

No lo he conseguido todo. Yo hace un año y tres meses no no me atrevía ni a soñar que estaría con la selección en unos Juegos Olímpicos. Llegamos allí y subcampeonas. Siempre hay que ir paso a paso. Yo ahora comienzo una nueva etapa en los Estados Unidos que es una nueva motivación. Siempre se pueden conseguir más cosas, siempre puedes mejorar lo que haces. He conseguido cosas pero no creo que haya llegado a mi tope. Y puede ser que no consiga más pero quiero mejorar en todo, como mínimo.

Ahora que hablas de Estados Unidos, ¿cómo llegó la oferta?

Hace tres años me hicieron una oferta desde Nueva York, pero la Universidad no era muy buena y yo era muy pequeña. No me vi con fuerzas ni edad para irme. Fueron llegando más y tuve una de la USC que fueron campeones en el último campeonato de los Estados Unidos, donde también hay una compañera de la selección –Anni Espar-. Estas universidades de EEUU te van a ver a los campeonatos, envían a su entrenador. Y en el Campeonato del Mundo había varias universidades. Yo no lo sabía pero este entrenador que me fichó me dijo que me había visto en los campeonatos del mundo y yo ni pensaba que me estaban mirando. Contactaron conmigo por el Facebook y al final de los campeonatos te dicen que les interesarías para su equipo, que te dan una beca completa y si quieres sigues hablando. El entrenador de la universidad a la que iré me vino a ver y todo, desde la Universidad de California de Berkeley. Él es muy bueno.

“Lo mejor que podemos hacer en waterpolo femenino es ir a Estados Unidos. La mejor opción que tenemos es esa”

¿Irás sola?

Sí. Hay que ser un poco valiente para ir… Todavía no sé ni que estudiaré. Tengo medio año de diseño pero con el waterpolo no he podido completar el año entero. Me voy porque el waterpolo femenino en Europa no da para vivir. No podemos ni marchar porque no te dan dinero en ningún sitio. Recibí una oferta de Italia pero no vale la pena, porque le está pasando como a España. Lo mejor que podemos hacer en waterpolo femenino es ir a Estados Unidos. La mejor opción que tenemos es esa, allí este año seremos cinco. Si quieres buscar una salida esta es muy buena.

Ganaste el premio a mejor deportista mataroní durante dos años consecutivos. Formas parte de la colla castellera de los ‘Capgrossos’, ¿te sientes muy arraigada a Mataró y a su cultura?

No me imagino viviendo en otro sitio que no sea aquí. Yo desde los seis años he hecho castells, después vino el waterpolo, siempre en mi ciudad. Al ser tan pequeña, sólo tiene un club, si eres de aquí eres de aquí. Estamos un poco apartados pero a mí me encanta eso. Es tranquilo. Para mí Mataró es perfecto.

foto4

Cuando todo empezó, hace año y medio en Kirishi -Rusia-, ni Roser ni las guerreras podrían imaginarse lo que les vendría encima. Hacer historia es simple rutina para ellas desde hace bien poco. La forma con la que se expresa y la plasticidad de sus palabras así lo demuestran. Su discurso, cargado de superación, trabajo, coraje y famélico de victorias, así lo revela. La suerte de Roser no está echada. Su camino se crea día a día, partido a partido. Su destino, marcado para triunfar, lo hace ella. Próxima parada: Berkeley. Se va para crecer, volverá para campeonar. Con cada gol, cada jugada, cada golpe. Lo lleva en la sangre. Sangre de guerrera, sangre de campeona.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s