Entre la espada y la pluma

IRENE BENEDICTO
“Entre la espada y la pluma “
Por Ricard Cardona //

Pocas cosas hay más elegantes que un movimiento de espada bien ejectuado. Así como pocas armas más afiladas que una pluma; así se plantea la vida nuestra entrevistada. Nada más comenzar el encuentro se deja llevar por sus instintos de estudiante de periodismo: “Será mejor ponernos allí, aquí hay contraluz”, nos aconseja Irene Benedicto (Barcelona, 1993). Como buena periodista vocacional, el sentido por hacer las cosas con orden y calidad, le manda. Obedecemos y cambiamos de ángulo la entrevista. Nos encontramos en un lugar familiar: una aula de periodismo sólo para hablar de esgrima. Rápidamente, llama la atención el colgante que porta en su cuello, nada común. Le cuelga una pequeña espada de esgrima bañada en plata, forma parte de ella. La esgrima y la espada. La esgrima para vivir, la espada para sobrevivir.

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Vestida con una camisa de flores y unos elocuentes pendientes, el perfil de Irene es el de una mujer madura. La fuerza de su sonrisa y de sus palabras evidencia una seguridad forjada a base de luchas, tanto en la vida como en la competición. “Con once años vinieron a buscar niñas de cara a participar en los JJOO de 2016. Después de pruebas y nervios, me concedieron la beca”, recuerda con orgullo Benedicto. Con esa edad son pocas las niñas capaces de coger una espada y ser valientes. Poco a poco “se fue poniendo serio el tema”, cambiando de academias, centros de alto rendimiento y competiciones por todo el mundo. Hoy puede presumir de haber ganado más de 38 medallas en torneos, tanto nacionales como internacionales. Entre los triunfos de los que se siente más orgullosa están la medalla de bronce española en el Campeonato de España, siendo la mejor catalana, o la convocatoria con la selección española para la Copa del Mundo.

Con 18 años empieza a cursar periodismo. No es una opción, es la opción. Vive para explicar las cosas que pasan en el mundo. Su alma de luchadora no permite poner en duda si debe elegir: “He apartado de mi camino a todo aquel que me ha hecho escoger entre la esgrima o el periodismo”. Defiende que la vida está hecha para hacer todas las cosas que podamos mientras esas cosas nos llenen. Aún más si, como ella, puede aunar las dos pasiones en su vida: periodismo y esgrima. Benedicto ha sido responsable de prensa de la Federació Catalana d’Esgrima durante dos años. Ella lo tiene claro, “se pueden hacer crecer todas las cosas que queramos a la vez, no hay porqué elegir”.

Aún así, reconoce la dureza del día a día. La dureza de aquella vida entre dos amores que no quiere decepcionar a ninguno. Aquellas “crisis cíclicas” que sufre cuando coinciden exámenes con campeonatos, que se esconden tras los constantes viajes a Dijon, Laupheim o Modling. Para ello cuenta con un entorno idílico, más fuerte que cualquier espada, y que le da fuerzas para seguir luchando por sus sueños. Asume con una sonrisa cómplice que es inevitable no plantearse alguna vez tirar la toalla. La misma sonrisa que impregna de ilusión una vida dedicada a dos pasiones amadas por igual. No hay nada mejor.

La seguridad que transmite en cada palabra demuestra una fortaleza en sí misma y una capacidad comunicativa propia de una luchadora y periodista tan precoz como vitalista

Responsabilidad, orden y compromiso. Irene transmite esa sensación de seguridad en sí misma, esa seguridad que hace confiar en ella. Lo hará bien o mal, vencerá o perderá, pero nunca decepcionará. Nunca se dará por vencida; si cae, se levantará. Sus palabras no son de alguien que tiene un hobby, son de alguien que vive por y para la esgrima y el periodismo. Mitad y mitad, sin más. No lucha porque le guste, lucha porque lo necesita.

Irene en combate

Irene vive día a día, disfrutando de cada momento que le da la vida para poder hacer lo que más le gusta. Le cuesta mirar al futuro, marcarse objetivos a largo plazo podría reducir la concentración en el hoy. Su camino en la esgrima vino marcado por el programa llamado Olímpicas 2016. Era el 2002 y ni ella misma sabía donde le llevaría el camino de la esgrima. Ahora, a punto de cumplir veinte años, mira con ilusión el futuro olímpico. “Aún es posible, y aún más si los Juegos de 2020 son en Madrid”.

Acabadas las preguntas, se queda con ganas de más. No tiene suficiente a la hora de poder expresar toda la vitalidad y pasión que desprende. Se pasaría toda la vida luchando y explicándolo después. Luchando con la espada y explicándolo con la pluma. Así es una vida disfrutada, una vida dedicada a dos pasiones. No es vivir en vano, es vivir por algo que te hace ser feliz. Para ello no basta con ser trabajadora y perseverante, falta esa magia y esa ilusión que Irene emana cuando habla de su vida. Una vida entre la espada y la pluma.

 

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